Adaptación
Aprender, tolerar, controlar.
Preparación física, fisioterapia, psicología deportiva y nutrición trabajan como un solo cuerpo técnico, para que jugadores y jugadoras puedan entrenar y competir semana tras semana.
En Odisea la disponibilidad va primero: para que todo lo demás crezca, el jugador tiene que poder entrenar y competir con regularidad. El objetivo no es entrenar más duro, sino hacerlo con inteligencia y constancia.
Lo que buscamos
Los cuatro equipos de la academia siguen este método, ajustado al nivel de cada jugador. Si el plan de un jugador no se parece al de un compañero, es que el método funciona: no es un fallo. Y se sube de nivel por mérito, no por calendario.
Aprender, tolerar, controlar.
Construir, repetir, progresar.
Fuerza, potencia, velocidad.
Afinar, individualizar, rendir.
Tres bloques de desarrollo cubren de septiembre a junio, y cada semana se construye a partir del día de partido. Todos los jugadores hacen dos sesiones de gimnasio por semana, además de una de pliometría y otra de velocidad.
El primer bloque: del inicio de la temporada al parón de invierno.
El segundo bloque: de la vuelta en enero a finales de marzo.
El último bloque, hasta el final de la temporada.
Son semanas para dosificar la carga, no bloques nuevos. Caen al empezar y al acabar la temporada, y en torno al parón de invierno, a las fiestas de la Magdalena de Castellón y a la Semana Santa.
La sesión se adapta a los minutos jugados.
Sesión en el gimnasio colaborador, con el preparador físico.
Trabajo de saltos y aterrizajes.
La segunda sesión de gimnasio de la semana.
Poco volumen, mucha calidad y recuperación completa: se trata de ir a la máxima velocidad, no de cansarse.
Un partido de liga casi todas las semanas, por lo general en fin de semana.
Todas las sesiones pasan por los mismos cinco pasos, y en el último se decide qué viene después. P.E.I.R.C. son las siglas de los nombres ingleses de esos pasos; junto a cada uno, entre paréntesis, va su traducción.
Definimos qué esperamos del entrenamiento y con qué dosis.
Vemos qué ocurrió de verdad: los datos de la sesión y la opinión del entrenador.
Preguntamos a cada jugador cómo vivió la sesión, es decir, su esfuerzo percibido (RPE).
Al día siguiente revisamos cómo se encuentra cada jugador: bienestar, sensaciones y molestias.
Decidimos si el jugador está listo para el siguiente estímulo.
Al terminar cada ciclo se elige una de tres opciones.
Se sigue con la sesión prevista.
Se reduce el volumen y se vuelve a evaluar.
Se revisa la disponibilidad del jugador con el staff médico y de recuperación.
Un esfuerzo percibido alto no significa por sí solo fatiga, ni una sesión dura es por sí sola excesiva. Cada cifra se lee junto con el objetivo de la sesión, el momento de la semana, el historial del jugador y el contexto. El GPS, el esfuerzo percibido, el bienestar y las pruebas de salto sirven para entender al jugador; nunca son el objetivo del entrenamiento.
No entrenamos datos: entendemos a los jugadores.
El departamento de rendimiento humano coordina las cuatro disciplinas, para que ninguna área trabaje sola.

La dirige el director de rendimiento, con un preparador físico en cada equipo. Las pruebas y evaluaciones señalan los puntos fuertes de cada jugador y lo que debe mejorar, y el trabajo de gimnasio se adapta al jugador, a su posición y al calendario del equipo.

En el centro de estudios: valoración en cuanto surge una lesión o una molestia, trabajo preventivo a diario y acompañamiento hasta recuperar la plena forma.

Apoyo desde la primera semana: adaptarse a la vida en España, gestionar las emociones y ganar fortaleza mental para entrenar y competir.

A mediodía se come con el equipo en el restaurante colaborador, a una hora que encaja con el entrenamiento. La comida del mediodía es la principal para la recuperación. Los días de gimnasio se desayuna al terminar la sesión.
Director de rendimiento · Segundo entrenador y preparador físico del Masculino sub-19 y del Femenino B
Gerardo Ortolani
Director de rendimiento · Segundo entrenador y preparador físico del Masculino sub-19 y del Femenino B
Gerardo dirige la preparación física del FC Odisea. Con las pruebas y evaluaciones sabe qué hace bien cada jugador y qué debe mejorar, y diseña el entrenamiento según su posición, sus necesidades y el calendario del equipo. Su filosofía es entrenar con cabeza: que los jugadores estén disponibles y rindan toda la temporada.
Segundo entrenador y preparador físico · Masculino B y C
Tumisho Tsagae
Segundo entrenador y preparador físico · Masculino B y C
Conoce por experiencia propia el camino del FC Odisea: pasó de ser deportista de la academia a competir en categoría sénior. Con esa experiencia ayuda a los jugadores que vienen detrás a prepararse físicamente para abrirse camino, y les sirve de ejemplo en esfuerzo y resiliencia.
Responsable de psicología deportiva
Santiago Papucci
Responsable de psicología deportiva
Santiago acompaña a diario a los jugadores y al staff, y empieza por facilitarles la adaptación a la vida en España. Ayuda a los deportistas a gestionar las emociones y a ganar fortaleza mental, tanto en el entrenamiento como en la competición, y pone la salud mental y el desarrollo personal en el centro del trabajo deportivo del club.
Fisioterapeuta
María Dalmau
Fisioterapeuta
María une una formación sanitaria especializada con experiencia en el fútbol de competición. Graduada en Fisioterapia, se ha formado en ejercicio terapéutico, ultrasonidos, terapias invasivas y vendaje funcional. Ha trabajado en el Sporting de Castellón y en el CD Castellón, y jugó ocho temporadas en el Villarreal CF.
Fisioterapeuta · Masculino A, B y C
Iván Moscardó
Fisioterapeuta · Masculino A, B y C
Iván es el fisioterapeuta del Masculino A, del Masculino B y del Masculino C. Trata las lesiones y acompaña a los jugadores hasta que vuelven a estar en plena forma.
La fuerza se trabaja en el gimnasio colaborador, a pocos minutos a pie de las oficinas del club; la fisioterapia, en el centro de estudios; y se entrena de lunes a viernes en la Ciudad Deportiva FACSA.